“El fundamento común que une a dos seres”, dice en el diccionario, es el amar. Pero, ¿Qué es en esencia y en realidad el amor? ¿Será que éste sentimiento existe realmente, o será simplemente que nos ha gustado llamar amor a este sentimiento que no podemos siquiera explicar?
Lo que escribo sé que llegará hasta su razón, pues de la mía ha salido; antes de tomar papel y lápiz quiero decir que hablar de amor conlleva el empezar a partir de nada y terminar sin saber siquiera de qué se habló, no puedo hacer un ensayo académico, pues no sabría cómo catalogar éste supuesto sentimiento, ni un estudio científico de él, puesto que es inmaterial y como si fuese superficial y carente de sentido se hace invisible e intangible para los sentidos del hombre.
Por razones que de una razón que quizá carezca de sensibilidad afectiva como para argumentar la existencia de este sentimiento, me tomo el atrevimiento de afirmar que: el amor no existe, y más aún argumento mi postura que mencione con anterioridad, “al ser humano le ha gustado llamar amor a ese sentimiento al que no ha encontrado explicación alguna”.
A lo largo de la vida muchos se detienen, o tal vez, sea necesario ya empezar por reconocer que nos detenemos, seducidos por espejismos a los que llamamos amor:
Éste es el único “sentimiento” capaz de provocar otros dos más, pero totalmente ambiguos, el dolor más fuerte y la felicidad más profunda.
Si “te emocionas, hasta que esa emoción rompe en llanto”, si sientes palpitar fuertemente el corazón ante tal o cual persona, entonces no es amor, sino sensibilidad.
Si te “dejas prender” en su encanto, si seducido, “te abandonas”, no es amor sino una rendición.
Si turbado te extasías ante su belleza, o la contemplas para gozar de la misma, si te parece distinguida y buscas el placer de su conversación, no es amor sino pura y simple admiración.
Si quieres a toda costa conseguir una mirada, un beso, una caricia, si estás dispuesto a todo para tenerla entre tus brazos, y poseer su cuerpo, hacerlo con ella; no es amor sino un deseo violento nacido de tu sensualidad, sin profundizar en un análisis de las pulsiones y necesidades instintivas del ser humano.
Amar no es sentirse emocionado por otro, sentir afecto sensible por otro, abandonarse, admirar, desear a otro, ni querer poseer a otro o entregarse a otro…
Y podría seguir así dando una explicación detallada y comprobada de cada uno de estos “espejismos” hasta caer en la cuenta de que no hay camino, método, ni explicación o definición lógica alguna para el amor, por que sólo él podría ser cada uno y todos a la vez.
Y cuando las palabras ya no son más que una sucesión ilógica de signos, una plasta sin sentido, los labios se llenan de este sentimiento al que ya que nunca podré definir y explicar llamaré amor.
Carlos Humberto Lucatero Blanco.
Febrero de 2009.

Fantastico escrito, me agrado bastante.
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