Hablar sobre aborto no es la labor más fácil o acerca de la cual se pueda hablar estando consiente de expresar una verdad, no se podría entender el aborto sin el hecho asombroso y misterioso de la vida del ser humano, por eso partiré de esta premisas para indagar y expresar mi opinión sobre el aborto.
Debemos delimitar nuestro tema en base a algunos aspectos teniendo en cuenta las premisas anteriores, desde los siguientes puntos de vista: político, económico religioso, psicológico y social.
Pensemos en una sociedad ultramoderna en la que nos encontramos presentes y participes de una espiritualidad ligera y un estilo de vida libre en el cal cada persona es responsable de sus actos y decisiones, las mismas que le conducen a un futuro con mejor calidad de vida y oportunidades tanto para hombres como para mujeres.
Sería esta una manera ideal de vivir en un tiempo en el que es palpable el cumulo de problemas derivados del agitado ritmo de vida al que estamos sometidos cotidianamente.
Por lo mismo entendamos la decisión de vivir sobre una lamentable opción por impedirle la oportunidad a un nuevo ser humano de luchar en este mundo por llegar a realizarse plenamente, sin embargo la situación distinta en la que cada ser humano, cada proyecto de vida se presenta ante los progenitores es muy distinta, determina la opción de vivir o morir aun antes de haber logrado existir en este mundo.
Cuando hablamos de aborto entendamos el impedimento a un nuevo ser de palpar las maravillas de la naturaleza de mirar las estrellas, de sentir la brisa sobre su rostro, de oler el suave aroma de las flores, y saborear cada alegría cada sabor de esta vida.
El negar la oportunidad de vivir a un hombre o una mujer representa no solo un delito según nuestra legislación sino un atentado contra la vida y contra la bendición de la existencia según nuestra profesión religiosa. Un acto cobarde de impedirle al mundo descubrir a un ser único, especial y asombroso como tantos que ya habitan este mundo.
Aunque hay situaciones en las que sería de gran importancia reconocer la necesidad de que se permita a la madre tomar esta importante y trascendental decisión por el hecho mismo de decidir sobre su cuerpo pero sobre la vida de un tercero.
Socialmente estamos tomando la opción de permitir o no vivir a este nuevo ser que viene al mundo en busque da de las mismas oportunidades de las que nosotros gozamos, pero ¿sería que podamos también impedirle venir a este mundo a sufrir el hambre, la pobreza , la miseria y el dolor? O que no permitamos que un ser viva en condiciones infrahumanas sin las oportunidades que anteriormente hemos mencionado, que evitándole vivir impidamos también que el desprecio en el que fue concebido termine quitándole la vida misma.
Las legislaciones deberán permitir de manera saludable y legal el que las mujeres que sufrieron violación tomen la libre decisión de no traer ese ser a la vida bajo las condiciones más infrahumanas al no ser un hijo planeado y deseado.
La iglesia debe, según mi opinión, ser abierta a las nuevas necesidades y circunstancias sociales y tener una ideología en defensa de la vida, SI, pero de una vida digna y de una buena calidad y estilo de vida. No de una vida en bajas y malas oportunidades, no de una vida de dolor y sufrimiento, no en ese sentido, si en el sentido de promover mejores oportunidades y una mejor calidad de vida para todos, no sólo para sus clérigos y amistades.
Los psicólogos deben tener la responsabilidad social de ayudar a las personas que están embarazadas a tomar la mejor decisión, sea esta cual sea, apoyar a la persona para que logre tomar una decisión consciente y responsable, saber aconsejar dependiendo de las distintas situaciones en que se presenta el embarazo para que este se convierta en un gran proyecto de vida, o en cambio se le ponga punto final a un ser que viene ya predispuesto a sufrir con malformaciones o con rechazo y problemas antes aun de nacer.
Y hablo así porque es un problema social importante al cual ya hay que darle una solución para ayudarnos a todos a tener eso que es al final lo más importante ”calidad de vida” y fin a un problema presente y doloroso de ver seres en condiciones tristes por el simple hecho tal vez de no planear ese proyecto de vida, ese ser humano.
Espero que mi opinión no sea vista en contra de la vida, sino a favor de la misma pero en contra de esas condiciones que llevan a la existencia humana a niveles animales, infrahumanos y dolorosos.
Para finalizar solo quiero reconocer la importancia de permitirnos vivir en un mundo mejor, planificando nuestra familia, decidiendo sobre nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestro proyecto único para cada persona y reconocer la necesidad de ser una sociedad de mente abierta, cambiante y adaptarnos a una ultra modernidad cada vez más cercana a nuestra realidad, dispuesta al dialogo y a enriquecernos de las diferencias frente a los demás.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Sobre la "actual" crisis
Hoy, todos debemos reconocer que los hombres cambian, las personas se mueven, pero una misma historia se repite.
Es buena la ocasión para pensar en un tema un tanto trillado y del cual seguramente hemos escuchado hablar y, dicho sea de paso, hablar demasiado en estos últimos meses.
Y es que resulta cierta y transcendental esta situación, se trata de la crisis económica supuestamente internacional, en la que nos hemos visto sumergidos todos, creo yo sin darnos cuenta de ello algunos cuantos.
Y es que es una realidad notoria que a muchos les ha pasado “de noche” esta situación, dicho esto, debemos recordar “que si no somos parte de la solución somos parte del problema”, es decir, si no nos preocupa y si no estamos siquiera informados de lo que trata esta crisis; lógicamente formamos parte de la masa a la que la situación no le preocupa o le inquieta por resolver, somos pues unos mas entre el montón. Que pasamos nuestra vida entretenidos en cosas superficiales que atrofian nuestra mente y aplastan nuestro espíritu.
Y por esto mismo me he preguntado, ¿por qué los mexicanos, y me refiero a todos, pretendemos que las cosas cambien cuando siempre hacemos lo mismo?
México, hoy como muchos países más está sumergido en una crisis financiera, la cual no quiero suponer como muchos escépticos que es ficticia o estrategia de gobiernos extranjeros. Porque ha sido muy palpable en cuestiones de inflación, debilitación del peso ante otras monedas, alza desmedida de precios de productos, desempleo y otras tantas bien conocidas por todos, lo cual desde mi particular punto de vista, no deja lugar a dudas, “la crisis es real”.
Y creo que es justo reconocer que nuestra economía depende de otras más en parte, y subrayo, sólo en cierta parte.
Porque es responsabilidad y deber de todos y cada uno de los mexicanos el cumplir con la función que cada uno desempeña en nuestra sociedad para lograr su superación, trabajo que comienza con el ejercicio transparente y responsable de los servidores públicos, el cumplimiento de los deberes y obligaciones de todo ciudadano mexicano, el cumplimiento en nuestro hogar, escuela, trabajo y sociedad para que cada quien como engranes de una red, procuremos que la misma continúe progresando.
Si pretendemos superar esta crisis necesitamos reconocer ¡Ya! Cada uno nuestra responsabilidad, aceptarla y actuar de manera congruente para superar la crisis que en la actualidad intenta frenarnos, hacernos retroceder. Eso nunca, porque los mexicanos jamás nos hemos “rajado” y no hay razón para que esta vez sea diferente. Podremos apostarle y perder, luchar y caer, podrá desalentarnos la injusticia, la inseguridad o la misma crisis, pero no por eso nos daremos por vencidos, no frenaremos. El mexicano y la mexicana luchan por conseguir lo que quieren, los jóvenes mexicanos anhelamos mejores oportunidades, más seguridad, mejor educación y sobretodo poder expresar lo que pensamos. Por eso nunca debemos rajarnos. Ya lo decía uno de nuestros próceres: “Me quiebro, pero no me doblo”.
Considero entonces, que en medio de la crisis hay no sólo una sino miles de oportunidades para superarnos, antes que a los demás, a nosotros mismos, para procurar el progreso de nuestra sociedad y de nuestra patria, pues todos estamos en el mismo barco. Y esto lo saben bien los marineros, las ratas son las primeras que abandonan el barco que se hunde.
Somos todos y cada uno de los mexicanos los eslabones de una misma cadena que nos arrastra a nuevos retos y a mejores oportunidades, hacia un México donde podamos vivir mejor.
Por esto La creatividad y los progresos deben ser los resultados de esta crisis, porque incluso después de la tormenta más fuerte, resplandece el sol nuevamente.
Es tiempo de invertir en educación, industria, comercio, salud y sobre todo en seguridad. Necesitamos fomentar la investigación, abrir nuestra mente a los retos que la vida nos presenta en el momento en que vivimos y cerrar nuestros ojos a los miedos y prejuicios del pasado pues es esto lo que nos mantiene estancados es decir, nos sumerge cada vez más en esta crisis.
Se torna indispensable superar la crisis, debemos superarnos a nosotros mismos, tenemos que vencer nuestros miedos, superar fronteras y enfrentar los retos para no ser rebasados y destruidos por esta situación. Importantísimo es, elegir responsable y conscientemente a nuestros representantes quienes ocuparán los puestos públicos, empleos que pertenecen al Estado y no son patrimonio de particulares.
Los cambios son positivos pero al ver los problemas, nuestra visión se limita, no pasa más allá de nuestra nariz y para resolver el problema hay que ver en dirección a los cambios, las soluciones, los retos. Para que al mirar hacia atrás haya quedado superado aquello que nos mantenía estancados.
Ni el gobierno, ni nadie podrán dictar estrategias que nos saquen del fango y, si así lo hicieran, de nada serviría si nosotros no tenemos la capacidad de ser emprendedores, arriesgados e inteligentes como para enfrentar lo que nos pretenda detener y si no somos buenos ciudadanos que demandemos aquello que es justo, de la misma manera en que cumplamos con nuestros deberes y hagamos de las leyes un principio interno de acción.
Es momento de ver más allá del problema, es momento de autosuperarnos, es momento de actuar decididos de lograrlo. Porque los inseguros anteponen el fracaso antes de hacer su inútil esfuerzo.
Quiero concluir con un escrito de Einstein quien en unas líneas nos deja ver la verdadera esencia de una crisis
“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones, la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde brilla lo mejor de cada uno, hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro, acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
Es indispensable para todos y cada uno de nosotros, que tenemos conciencia del problema en que estamos inmersos, recordarles a los que no la tienen, y con esto cierro mi participación, que no es el gobierno, o los empresarios, ni los jóvenes o los ancianos; somos todos y cada uno de los mexicanos los que tenemos hoy, el reto de superarnos.
Es buena la ocasión para pensar en un tema un tanto trillado y del cual seguramente hemos escuchado hablar y, dicho sea de paso, hablar demasiado en estos últimos meses.
Y es que resulta cierta y transcendental esta situación, se trata de la crisis económica supuestamente internacional, en la que nos hemos visto sumergidos todos, creo yo sin darnos cuenta de ello algunos cuantos.
Y es que es una realidad notoria que a muchos les ha pasado “de noche” esta situación, dicho esto, debemos recordar “que si no somos parte de la solución somos parte del problema”, es decir, si no nos preocupa y si no estamos siquiera informados de lo que trata esta crisis; lógicamente formamos parte de la masa a la que la situación no le preocupa o le inquieta por resolver, somos pues unos mas entre el montón. Que pasamos nuestra vida entretenidos en cosas superficiales que atrofian nuestra mente y aplastan nuestro espíritu.
Y por esto mismo me he preguntado, ¿por qué los mexicanos, y me refiero a todos, pretendemos que las cosas cambien cuando siempre hacemos lo mismo?
México, hoy como muchos países más está sumergido en una crisis financiera, la cual no quiero suponer como muchos escépticos que es ficticia o estrategia de gobiernos extranjeros. Porque ha sido muy palpable en cuestiones de inflación, debilitación del peso ante otras monedas, alza desmedida de precios de productos, desempleo y otras tantas bien conocidas por todos, lo cual desde mi particular punto de vista, no deja lugar a dudas, “la crisis es real”.
Y creo que es justo reconocer que nuestra economía depende de otras más en parte, y subrayo, sólo en cierta parte.
Porque es responsabilidad y deber de todos y cada uno de los mexicanos el cumplir con la función que cada uno desempeña en nuestra sociedad para lograr su superación, trabajo que comienza con el ejercicio transparente y responsable de los servidores públicos, el cumplimiento de los deberes y obligaciones de todo ciudadano mexicano, el cumplimiento en nuestro hogar, escuela, trabajo y sociedad para que cada quien como engranes de una red, procuremos que la misma continúe progresando.
Si pretendemos superar esta crisis necesitamos reconocer ¡Ya! Cada uno nuestra responsabilidad, aceptarla y actuar de manera congruente para superar la crisis que en la actualidad intenta frenarnos, hacernos retroceder. Eso nunca, porque los mexicanos jamás nos hemos “rajado” y no hay razón para que esta vez sea diferente. Podremos apostarle y perder, luchar y caer, podrá desalentarnos la injusticia, la inseguridad o la misma crisis, pero no por eso nos daremos por vencidos, no frenaremos. El mexicano y la mexicana luchan por conseguir lo que quieren, los jóvenes mexicanos anhelamos mejores oportunidades, más seguridad, mejor educación y sobretodo poder expresar lo que pensamos. Por eso nunca debemos rajarnos. Ya lo decía uno de nuestros próceres: “Me quiebro, pero no me doblo”.
Considero entonces, que en medio de la crisis hay no sólo una sino miles de oportunidades para superarnos, antes que a los demás, a nosotros mismos, para procurar el progreso de nuestra sociedad y de nuestra patria, pues todos estamos en el mismo barco. Y esto lo saben bien los marineros, las ratas son las primeras que abandonan el barco que se hunde.
Somos todos y cada uno de los mexicanos los eslabones de una misma cadena que nos arrastra a nuevos retos y a mejores oportunidades, hacia un México donde podamos vivir mejor.
Por esto La creatividad y los progresos deben ser los resultados de esta crisis, porque incluso después de la tormenta más fuerte, resplandece el sol nuevamente.
Es tiempo de invertir en educación, industria, comercio, salud y sobre todo en seguridad. Necesitamos fomentar la investigación, abrir nuestra mente a los retos que la vida nos presenta en el momento en que vivimos y cerrar nuestros ojos a los miedos y prejuicios del pasado pues es esto lo que nos mantiene estancados es decir, nos sumerge cada vez más en esta crisis.
Se torna indispensable superar la crisis, debemos superarnos a nosotros mismos, tenemos que vencer nuestros miedos, superar fronteras y enfrentar los retos para no ser rebasados y destruidos por esta situación. Importantísimo es, elegir responsable y conscientemente a nuestros representantes quienes ocuparán los puestos públicos, empleos que pertenecen al Estado y no son patrimonio de particulares.
Los cambios son positivos pero al ver los problemas, nuestra visión se limita, no pasa más allá de nuestra nariz y para resolver el problema hay que ver en dirección a los cambios, las soluciones, los retos. Para que al mirar hacia atrás haya quedado superado aquello que nos mantenía estancados.
Ni el gobierno, ni nadie podrán dictar estrategias que nos saquen del fango y, si así lo hicieran, de nada serviría si nosotros no tenemos la capacidad de ser emprendedores, arriesgados e inteligentes como para enfrentar lo que nos pretenda detener y si no somos buenos ciudadanos que demandemos aquello que es justo, de la misma manera en que cumplamos con nuestros deberes y hagamos de las leyes un principio interno de acción.
Es momento de ver más allá del problema, es momento de autosuperarnos, es momento de actuar decididos de lograrlo. Porque los inseguros anteponen el fracaso antes de hacer su inútil esfuerzo.
Quiero concluir con un escrito de Einstein quien en unas líneas nos deja ver la verdadera esencia de una crisis
“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones, la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde brilla lo mejor de cada uno, hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro, acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
Es indispensable para todos y cada uno de nosotros, que tenemos conciencia del problema en que estamos inmersos, recordarles a los que no la tienen, y con esto cierro mi participación, que no es el gobierno, o los empresarios, ni los jóvenes o los ancianos; somos todos y cada uno de los mexicanos los que tenemos hoy, el reto de superarnos.
¿qué es amar?
“El fundamento común que une a dos seres”, dice en el diccionario, es el amar. Pero, ¿Qué es en esencia y en realidad el amor? ¿Será que éste sentimiento existe realmente, o será simplemente que nos ha gustado llamar amor a este sentimiento que no podemos siquiera explicar?
Lo que escribo sé que llegará hasta su razón, pues de la mía ha salido; antes de tomar papel y lápiz quiero decir que hablar de amor conlleva el empezar a partir de nada y terminar sin saber siquiera de qué se habló, no puedo hacer un ensayo académico, pues no sabría cómo catalogar éste supuesto sentimiento, ni un estudio científico de él, puesto que es inmaterial y como si fuese superficial y carente de sentido se hace invisible e intangible para los sentidos del hombre.
Por razones que de una razón que quizá carezca de sensibilidad afectiva como para argumentar la existencia de este sentimiento, me tomo el atrevimiento de afirmar que: el amor no existe, y más aún argumento mi postura que mencione con anterioridad, “al ser humano le ha gustado llamar amor a ese sentimiento al que no ha encontrado explicación alguna”.
A lo largo de la vida muchos se detienen, o tal vez, sea necesario ya empezar por reconocer que nos detenemos, seducidos por espejismos a los que llamamos amor:
Éste es el único “sentimiento” capaz de provocar otros dos más, pero totalmente ambiguos, el dolor más fuerte y la felicidad más profunda.
Si “te emocionas, hasta que esa emoción rompe en llanto”, si sientes palpitar fuertemente el corazón ante tal o cual persona, entonces no es amor, sino sensibilidad.
Si te “dejas prender” en su encanto, si seducido, “te abandonas”, no es amor sino una rendición.
Si turbado te extasías ante su belleza, o la contemplas para gozar de la misma, si te parece distinguida y buscas el placer de su conversación, no es amor sino pura y simple admiración.
Si quieres a toda costa conseguir una mirada, un beso, una caricia, si estás dispuesto a todo para tenerla entre tus brazos, y poseer su cuerpo, hacerlo con ella; no es amor sino un deseo violento nacido de tu sensualidad, sin profundizar en un análisis de las pulsiones y necesidades instintivas del ser humano.
Amar no es sentirse emocionado por otro, sentir afecto sensible por otro, abandonarse, admirar, desear a otro, ni querer poseer a otro o entregarse a otro…
Y podría seguir así dando una explicación detallada y comprobada de cada uno de estos “espejismos” hasta caer en la cuenta de que no hay camino, método, ni explicación o definición lógica alguna para el amor, por que sólo él podría ser cada uno y todos a la vez.
Y cuando las palabras ya no son más que una sucesión ilógica de signos, una plasta sin sentido, los labios se llenan de este sentimiento al que ya que nunca podré definir y explicar llamaré amor.
Carlos Humberto Lucatero Blanco.
Febrero de 2009.
Lo que escribo sé que llegará hasta su razón, pues de la mía ha salido; antes de tomar papel y lápiz quiero decir que hablar de amor conlleva el empezar a partir de nada y terminar sin saber siquiera de qué se habló, no puedo hacer un ensayo académico, pues no sabría cómo catalogar éste supuesto sentimiento, ni un estudio científico de él, puesto que es inmaterial y como si fuese superficial y carente de sentido se hace invisible e intangible para los sentidos del hombre.
Por razones que de una razón que quizá carezca de sensibilidad afectiva como para argumentar la existencia de este sentimiento, me tomo el atrevimiento de afirmar que: el amor no existe, y más aún argumento mi postura que mencione con anterioridad, “al ser humano le ha gustado llamar amor a ese sentimiento al que no ha encontrado explicación alguna”.
A lo largo de la vida muchos se detienen, o tal vez, sea necesario ya empezar por reconocer que nos detenemos, seducidos por espejismos a los que llamamos amor:
Éste es el único “sentimiento” capaz de provocar otros dos más, pero totalmente ambiguos, el dolor más fuerte y la felicidad más profunda.
Si “te emocionas, hasta que esa emoción rompe en llanto”, si sientes palpitar fuertemente el corazón ante tal o cual persona, entonces no es amor, sino sensibilidad.
Si te “dejas prender” en su encanto, si seducido, “te abandonas”, no es amor sino una rendición.
Si turbado te extasías ante su belleza, o la contemplas para gozar de la misma, si te parece distinguida y buscas el placer de su conversación, no es amor sino pura y simple admiración.
Si quieres a toda costa conseguir una mirada, un beso, una caricia, si estás dispuesto a todo para tenerla entre tus brazos, y poseer su cuerpo, hacerlo con ella; no es amor sino un deseo violento nacido de tu sensualidad, sin profundizar en un análisis de las pulsiones y necesidades instintivas del ser humano.
Amar no es sentirse emocionado por otro, sentir afecto sensible por otro, abandonarse, admirar, desear a otro, ni querer poseer a otro o entregarse a otro…
Y podría seguir así dando una explicación detallada y comprobada de cada uno de estos “espejismos” hasta caer en la cuenta de que no hay camino, método, ni explicación o definición lógica alguna para el amor, por que sólo él podría ser cada uno y todos a la vez.
Y cuando las palabras ya no son más que una sucesión ilógica de signos, una plasta sin sentido, los labios se llenan de este sentimiento al que ya que nunca podré definir y explicar llamaré amor.
Carlos Humberto Lucatero Blanco.
Febrero de 2009.
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