Bienvenido al espacio crítico de la cultura la sociedad desde el enfoque las ciencias de la comunicación, creado por Carlos Umberto Lucatero.

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sobre la "actual" crisis

Hoy, todos debemos reconocer que los hombres cambian, las personas se mueven, pero una misma historia se repite.
Es buena la ocasión para pensar en un tema un tanto trillado y del cual seguramente hemos escuchado hablar y, dicho sea de paso, hablar demasiado en estos últimos meses.
Y es que resulta cierta y transcendental esta situación, se trata de la crisis económica supuestamente internacional, en la que nos hemos visto sumergidos todos, creo yo sin darnos cuenta de ello algunos cuantos.
Y es que es una realidad notoria que a muchos les ha pasado “de noche” esta situación, dicho esto, debemos recordar “que si no somos parte de la solución somos parte del problema”, es decir, si no nos preocupa y si no estamos siquiera informados de lo que trata esta crisis; lógicamente formamos parte de la masa a la que la situación no le preocupa o le inquieta por resolver, somos pues unos mas entre el montón. Que pasamos nuestra vida entretenidos en cosas superficiales que atrofian nuestra mente y aplastan nuestro espíritu.
Y por esto mismo me he preguntado, ¿por qué los mexicanos, y me refiero a todos, pretendemos que las cosas cambien cuando siempre hacemos lo mismo?
México, hoy como muchos países más está sumergido en una crisis financiera, la cual no quiero suponer como muchos escépticos que es ficticia o estrategia de gobiernos extranjeros. Porque ha sido muy palpable en cuestiones de inflación, debilitación del peso ante otras monedas, alza desmedida de precios de productos, desempleo y otras tantas bien conocidas por todos, lo cual desde mi particular punto de vista, no deja lugar a dudas, “la crisis es real”.
Y creo que es justo reconocer que nuestra economía depende de otras más en parte, y subrayo, sólo en cierta parte.
Porque es responsabilidad y deber de todos y cada uno de los mexicanos el cumplir con la función que cada uno desempeña en nuestra sociedad para lograr su superación, trabajo que comienza con el ejercicio transparente y responsable de los servidores públicos, el cumplimiento de los deberes y obligaciones de todo ciudadano mexicano, el cumplimiento en nuestro hogar, escuela, trabajo y sociedad para que cada quien como engranes de una red, procuremos que la misma continúe progresando.

Si pretendemos superar esta crisis necesitamos reconocer ¡Ya! Cada uno nuestra responsabilidad, aceptarla y actuar de manera congruente para superar la crisis que en la actualidad intenta frenarnos, hacernos retroceder. Eso nunca, porque los mexicanos jamás nos hemos “rajado” y no hay razón para que esta vez sea diferente. Podremos apostarle y perder, luchar y caer, podrá desalentarnos la injusticia, la inseguridad o la misma crisis, pero no por eso nos daremos por vencidos, no frenaremos. El mexicano y la mexicana luchan por conseguir lo que quieren, los jóvenes mexicanos anhelamos mejores oportunidades, más seguridad, mejor educación y sobretodo poder expresar lo que pensamos. Por eso nunca debemos rajarnos. Ya lo decía uno de nuestros próceres: “Me quiebro, pero no me doblo”.
Considero entonces, que en medio de la crisis hay no sólo una sino miles de oportunidades para superarnos, antes que a los demás, a nosotros mismos, para procurar el progreso de nuestra sociedad y de nuestra patria, pues todos estamos en el mismo barco. Y esto lo saben bien los marineros, las ratas son las primeras que abandonan el barco que se hunde.
Somos todos y cada uno de los mexicanos los eslabones de una misma cadena que nos arrastra a nuevos retos y a mejores oportunidades, hacia un México donde podamos vivir mejor.
Por esto La creatividad y los progresos deben ser los resultados de esta crisis, porque incluso después de la tormenta más fuerte, resplandece el sol nuevamente.
Es tiempo de invertir en educación, industria, comercio, salud y sobre todo en seguridad. Necesitamos fomentar la investigación, abrir nuestra mente a los retos que la vida nos presenta en el momento en que vivimos y cerrar nuestros ojos a los miedos y prejuicios del pasado pues es esto lo que nos mantiene estancados es decir, nos sumerge cada vez más en esta crisis.
Se torna indispensable superar la crisis, debemos superarnos a nosotros mismos, tenemos que vencer nuestros miedos, superar fronteras y enfrentar los retos para no ser rebasados y destruidos por esta situación. Importantísimo es, elegir responsable y conscientemente a nuestros representantes quienes ocuparán los puestos públicos, empleos que pertenecen al Estado y no son patrimonio de particulares.
Los cambios son positivos pero al ver los problemas, nuestra visión se limita, no pasa más allá de nuestra nariz y para resolver el problema hay que ver en dirección a los cambios, las soluciones, los retos. Para que al mirar hacia atrás haya quedado superado aquello que nos mantenía estancados.
Ni el gobierno, ni nadie podrán dictar estrategias que nos saquen del fango y, si así lo hicieran, de nada serviría si nosotros no tenemos la capacidad de ser emprendedores, arriesgados e inteligentes como para enfrentar lo que nos pretenda detener y si no somos buenos ciudadanos que demandemos aquello que es justo, de la misma manera en que cumplamos con nuestros deberes y hagamos de las leyes un principio interno de acción.
Es momento de ver más allá del problema, es momento de autosuperarnos, es momento de actuar decididos de lograrlo. Porque los inseguros anteponen el fracaso antes de hacer su inútil esfuerzo.
Quiero concluir con un escrito de Einstein quien en unas líneas nos deja ver la verdadera esencia de una crisis
“Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones, la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde brilla lo mejor de cada uno, hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro, acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Es indispensable para todos y cada uno de nosotros, que tenemos conciencia del problema en que estamos inmersos, recordarles a los que no la tienen, y con esto cierro mi participación, que no es el gobierno, o los empresarios, ni los jóvenes o los ancianos; somos todos y cada uno de los mexicanos los que tenemos hoy, el reto de superarnos.

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