A pesar de una larga lucha en contra de la unión matrimonial entre personas del mismo sexo, la suprema corte de justicia de la nación aprobó el llamado matrimonio homosexual al considerar que no violenta la constitución puesto que no está definido en ella un modelo de familia.
Con 8 votos a favor y dos en contra quedo aprobado también el derecho de adopción de menores por parte de estas parejas de homosexuales, quienes gozaran como cualquier individuo mexicanos de los derechos que la carta magna les otorga, y podrán formar una familia legalmente.
Pero surge la inconformidad de grupos extremistas e intransigentes, y a mí me surge la curiosidad, como es que ciertos grupos religiosos y políticos lamenten la decisión de la SCJN, cuando el sistema político y religioso pasa por un mal momento, debido a la delincuencia organizada, el narcotráfico, el abuso de poder, la violación y la pederastia de clérigos.
Hay cientos de miles niños huérfanos, en la calle, y madres solteras, que sufren la desdicha de no poder cubrir sus necesidades básicas para desarrollarse armónicamente, y se convierte en una problemática social compleja, pues una cosa lleva a la otra, drogadicción, embarazos no deseados, aborto, madres solteras, niños en la calle, desnutrición, delincuencia juvenil, desempleo.
Esta es la panorámica general de nuestro país, en donde sigue habiendo grupos a los que les parece delicado el hecho de que una pareja de homosexuales pueda unirse y adoptar a un niño de esos que finalmente están en la calle, viviendo de las miserias de los ricos y de los cariños de los clérigos,. Eso sí es de dar vergüenza, eso sí es para levantar la voz en contra de grupos que evitan el cambio, el progreso del país, la busca de nuevas oportunidades, la globalización.

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